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¿Con qué está hecha esta web?

Cuando tenemos un blog o una web no podemos evitar comparar todo el tiempo lo nuestro con lo que vamos encontrando por la red. Cuando una página no nos gusta, o nos parece incómodo navegar por ella, nos enorgullecemos de la nuestra. Y cuando una web nos gusta mucho, nos sorprende y nos hace la vida más fácil, no podemos evitar intentar extraer nociones y elementos para aplicar en la nuestra. Y aquí está el problema más habitual y la pregunta más común: ¿con qué está hecho este sitio?

En un post anterior os estuve mostrando unas cuantas herramientas gratuitas y online para saber con qué plantillas y plugins estaba creada una web en WordPress. Pero gracias a los comentarios de esa entrada me he dado cuenta de que sigue habiendo bastante gente que utiliza Blogger, por lo que creo que este post es totalmente complementario al anterior y que ambas lecturas son muy aconsejables para el tema que nos ocupa.

Hago un inciso para decir que yo soy una exusuaria de Blogger. Empecé por allí y me cambié a los mundos de WordPress cuando me di cuenta de que, para obtener un mismo resultado en las dos plataformas, tenía que invertir el triple de esfuerzo en Blogger que en WordPress. Pero si os apetece, en otro post explicaré las típicas razones por las que se suele decir que conviene cambiar de una plataforma a otra y luego aportaré mi experiencia personal y mis motivos.

Lo primero es lo primero: investigando lo básico de una web

Pongamos que, por ejemplo, te encanta mi web. O que simplemente quieres cotillear y saber qué herramientas he utilizado para hacerla.

Aunque la primera pregunta que solemos hacernos es qué plantilla está utilizando tal o cual web, esto no es lo correcto. Lo ideal es saber con qué tecnología está hecha la base, su esqueleto, sobre qué se sostiene: ¿se trata de una página echa desde 0? ¿Utiliza un CMS propio? ¿O usa Joomla, Drupal, WordPress, Blogger…? ¿Utiliza Magento, Prestashop, WooCommerce…?

Si empiezas a identificar esto en las webs que visitas habrás adquirido un conocimiento técnico que estará muy por encima del nivel habitual que manejan los clientes, convirtiéndote en un cliente muy inteligente a ojos de los diseñadores web. Porque sabrás si quieres algo hecho con una cosa u otra, un resultado u otro, sabrás qué limitaciones tiene cada uno o qué puedes esperar cada cuál. Hablarás con propiedad.

Caso práctico: detectando el CMS de tres webs diferentes

Smashing Magazine

Smashing Magazine

Esta web es la más completa que conozco de y para diseñadores. La cantidad y, sobretodo, la calidad del material publicado es tal que es el indiscutible referente online para muchos. ¿Con qué está hecha? WordPress.

La tienda de Mr.Wonderful

Mr. Wonderful

Creo que no hay una sola persona que viva en España y no conozca los productos de Mr. Wonderful. Emprendedores que han conseguido dar el pelotazo en un período de tiempo relativamente corto y que ahora venden miles de productos a través de su tienda online. ¿Y sabéis con qué está hecha? Magento.

 

Atlantic Pacific

Atlantic / Pacific

Con cerca de 26.000 seguidores en el blog, 772.000 en Instagram, 157.000 en Facebook y 52.000 en Twitter, una de las fashion bloggers más conocidas utiliza Blogger en su sitio.

 

¿Ves el icono pequeño que aparece a la derecha de todas las URL? Se trata de la extensión para Chrome Appspector, que ya mencioné en el post de las plantillas. Ahí es donde se tiene que dirigir tu mirada antes de nada. Luego, ya puedes ponerte a investigar qué theme tiene una página u otra.

 

Si haces esto por rutina, vas a aprender mucho más de lo que crees y adquirirás conocimientos que luego te servirán de mucha ayuda a la hora de hablar con tu diseñador web.

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Cómo elegir al diseñador web perfecto en 3 fases

Todo aquel que lleva un proyecto online se ve, antes o después, en esta tesitura. Un buen día se te enciende la bombilla y te encuentras frente a la pantalla de tu ordenador diciendo “necesito un rediseño ya”. Ves tu web, o tu blog, y notas que hay algo que se está quedando atrás. Que ha perdido glamour, frescura. Que, con el uso y el relleno de contenido, ahora crees que necesitas una reorganización en tu menú principal y que no te vendría mal tener uno secundario; o que ves la sidebar un poco rara, o que…

En definitiva: que tienes que dar el paso de buscar y contratar a un diseñador web.

Y que conste que estás acostumbrado al Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como. Pero te has dado cuenta que eso ya no es suficiente en el punto de maduración de tu proyecto.

Madre mía, ¿y ahora con quien hablo yo?

La primera fase: encontrando diseñadores web

1. Habla con tus amigos más cercanos

Pero habla con aquellos que estén en la Red y que se mueven por blogs y foros desde hace tiempo. No te vale tu mejor amigo que no tiene ni tuvo nunca un blog pero hace una paella que te mueres. Sí te podría valer si este amigo es seguidor desde hace años de varios bloggers de cocina, porque es posible que haya visto en sus blogs alguna mención hacia alguien. En esta fase de lo que se trata es de conseguir referencias de diseñadores que han trabajado con gente que conoces y así poder conocer de primera mano información que va más allá del diseño: ¿qué te pareció trabajar con él/ella? ¿Fue fácil? ¿Entregó a tiempo? ¿Te gustó el diseño?

2. Googlea

Busca en Internet más referencias. Cuanto más detallada sea tu búsqueda, mucho mejor. Pongamos que, por ejemplo, quieres un diseñador web para tu blog de cocina. Prueba a buscar “diseñador web de blog cocina”: ¿te imaginas que haya justo un diseñador especializado en hacer blogs de cocina? Te vendría como anillo al dedo… O no. En los resultados que te vayan apareciendo, visita las webs de eses diseñadores y valora si te gusta o no lo que estás viendo. Fíjate en cómo se describen y, sobretodo, en sus anteriores trabajos. Vete apuntando aquellos que te gustan más.

3. Rastrea opiniones en blogs, foros y redes sociales

No busques únicamente las webs de los propios diseñadores, porque a ti lo que te interesa es encontrar la opinión de los que ya han sido clientes. Si eres lector asiduo de algún blogger es muy probable que tenga algún post hablando de su nuevo rediseño y de lo bien que lo hizo el diseñador: ahí tienes una referencia. En foros también puedes encontrar experiencias positivas y negativas de las que sacar conclusiones, y por último las redes sociales.

Una vez que ya tienes un listado bonito de diseñadores, ya puedes pasar a la siguiente fase.

La segunda fase: sabiendo quién te conviene

1. Experiencia en proyectos similares

Tú puedes decidir cuál de todos estos puntos de la segunda fase va a pesar más en tu decisión, ya que a veces un punto digamos que compensa otro. Aquí hago hincapié en que es interesante contratar a un diseñador que haya hecho algún otro trabajo parecido al que tu quieres. Me explico: si quieres rediseñar una tienda online echa en WooCommerce, lo lógico es buscar a algún diseñador web especializado o que ya haya echo tiendas online con WooCommerce.

2. Presencia online

La imagen y la presencia en Internet es para mí tan o más importante que la experiencia. Me da más confianza una persona que, teniendo que estar al corriente de las tendencias y de la actualidad del sector, está presente en la Red y participa de forma activa en ella. Con esto yo me quito de un plumazo a todos los diseñadores que tienen web con portfolio pero que no tienen blog, no participan en foros, no ayudan en comunidades de redes sociales… Desde luego, si tuviese que contratar a algún compañero, este sería un punto muy importante para mí.

3. Su estilo

Para qué nos vamos a engañar: todos tenemos un estilo diseñando. Identifica el estilo de cada diseñador que has apuntado en la anterior fase y decide cuál te gusta más para tu proyecto. Esto facilitará mucho las cosas, ya que el diseñador podrá adaptar el estilo a tu proyecto sin perder su sello de identidad.

Hay quien dice que un diseñador web debe poder hacer todo tipo de trabajos con cualquier estilo. Pero eso es como el que dice que un ilustrador debe poder dibujar de diferentes formas: ¿acaso no los contratan por hacer un tipo de dibujo muy concreto?

La tercera fase: la toma de contacto

1. El e-mail gancho

Tras superar la segunda fase e ir descartando opciones, una vez tengas a 2 o 3 diseñadores con los que te gustaría trabajar, hazles la prueba del algodón. Envíales un e-mail presentándote, alabando su trabajo y contándoles tu problema: tienes un proyecto que trata sobre esto, llevas tanto tiempo con él y crees que ha llegado la hora de hacer un rediseño. Termina el e-mail o bien pidiendo presupuesto o solicitando su ayuda. En su contestación vas a recibir más información de la que crees: debe importarte la forma de contestar (seria o informal), si te parece agradable o no, si te parece profesional o no, si ha contestado rápido o te ha tenido 1 semana esperando, si te facilita otros medios de contacto (Skype, llamada, reunión presencial…), etc. Aquí importa más el feeling que creas que puedes tener con él o ella que el presupuesto que te dé.

Una vez hecho todo esto, deberías saber con certeza a quién contratar. Lo que has valorado ha sido:
– Reputación
– Experiencia
– Adecuación a tu proyecto
– Feeling

¿Qué te parece esta forma de encontrar a tu diseñador web perfecto? ¿Has echo esto alguna vez?

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La clave de tu negocio: diferencia entre diseñador y experto

Te planteas un rediseño del sitio de tu negocio y lo primero que haces es investigar. Buceas por toda la red en busca de otras webs (tanto de tu sector como de otros) cuyo diseño te resulte atractivo. Vas guardando capturas de pantalla de todos esos espacios junto con tipografías, fotografías e incluso colores que te gustan. Te sientes incluso orgulloso, porque en tu mente has logrado definir de forma bastante detallada cómo quieres que sea el rediseño, y te lanzas a buscar y contratar a un diseñador.

He aquí la clave. La diferencia fundamental y determinante entre dos actores que entran en escena:

El experto de una herramienta: es esa persona que se maneja a la perfección con algo en concreto (un programa, aplicación, plataforma…). En este caso, una persona que sabe cómo funciona cada rincón de un WordPress. Conoce su funcionamiento y todos los pasos técnicos que se requieren para poder lanzar un sitio web. Será esa persona que podrá calcar, a la perfección, eso que tienes en tu mente.
El diseñador: lo suyo es pensar en lo que mejor le conviene a tu proyecto. Posee los conocimientos teóricos necesarios para poder idear un proyecto teniendo en cuenta aspectos de imagen de marca, competencia, mercado, público objetivo, navegabilidad… Y que escogerá la herramienta, programa o plataforma que mejor se adapte a las necesidades de tu negocio.

Tal vez el nombre que he usado para describir el primero no sea el más adecuado, pero creo que ya puedes ver por donde voy. Seguiré dando algunas pautas más.

El experto se convertirá en tu mano, pero no tendrá las capacidades necesarias para orientarte a nivel global y saber si esa idea que tienes en la cabeza es la adecuada de cara a alcanzar objetivos.

El diseñador puede ser a la vez experto de una herramienta en concreto y combinar ambas aptitudes, pero por lo general un proyecto en el que lo único que pueda hacer es limitarse a representar lo que se le dice será para él poco gratificante.

Cuando contratas un diseñador por primera vez…

… Quieres que en realidad sea un experto: de WordPress, de Photoshop, de Illustrator, de InDesign… Los resultados no suelen ser buenos y a lo largo de la comunicación entre cliente y diseñador habrá bastantes tiranteces. Probablemente, la culpa la tengamos nosotros por no aclarar qué es lo que realmente podemos llegar a hacer por vuestros proyectos y especificar realmente qué es lo que tenéis en mente o qué es lo que esperáis de nosotros. Si esta conversación se produjera, ambas partes serían conscientes de lo que pueden esperar y el proyecto podría llegar a buen puerto.

Los miedos habituales ante la libertad creativa

Entonces, ¿te estoy diciendo que debes dejar pensar a tu diseñador y hacer un trabajo que no te guste al 100%?

Sí y no. Debes darle la suficiente libertad como para tomar las decisiones adecuadas, pero guiándolo en todo momento dejando claro qué objetivos persigues e incluso qué estilo te gusta más. Toda la investigación que haces antes de contactarnos nos sirve de mucha ayuda para conocer más a fondo qué te gusta, y de esta forma podremos valorar la opción de encajar algo de ese álbum visual en tu proyecto si tiene cabida.

En diseño web, las modas llegan y se van muy rápido. Ten en cuenta que siempre que te sometas a una, estarás obligado a refrescar y renovar diseño cada vez que desaparezca. ¿Quién se puede permitir esto? Un portal de noticias asociadas a tendencias, webs de diseño web o blogs de diseñadores. Si tu negocio no tiene nada que ver con esto, mejor será que te las quites de la cabeza.

Diseñador y experto

Espero que te haya quedada clara la diferencia entre el diseñador y el experto de una herramienta en concreto, y que este post te haya servido para pararte a reflexionar en qué estabas esperando hasta ahora de tus diseñadores. Aclarar, por último, que un diseñador puede prestarse a ser la mano que necesitas para plasmar tu idea en una ocasión, pero te aseguro de que en esta decisión entra en juego lo bien que le caigas y la posibilidad de acaparar más proyectos futuros, en esos ya ejerciendo como diseñador de libre pensamiento 😉

Antes de que te vayas me gustaría mucho que dejases tus impresiones en los comentarios. ¡Ahí te espero!

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10 Razones para esforzarse por entender a un diseñador

Partiendo de la base de que un buen diseñador se esforzará al máximo para entender a su cliente y para hacerse entender él mismo, escribo este post pensando en la situación idónea y un tanto idealista.

Hablando del diseño web en particular, el trabajo que tiene por delante el profesional en cuestión no es una tarea que deba abordar en solitario. Se debe tratar de un trabajo en equipo, y como tal los sujetos que lo conformen deben de estar lo más compenetrados posible.

Este es el principal motivo por el que el diseñador hace preguntas, tests y habla con su cliente: para lograr saber aquellas cosas que el propio cliente no es consciente de que las sabe, y de ese modo sumergirse en su mundo.

Este proceso puede ser más o menos largo en función de la capacidad de expresarse que demuestre el cliente. ¿No sería fantástico que fuese una parte del proceso sencilla e incluso divertida para ambos?

1. Menos tiempo = Menos dinero

Saber las mismas cosas en el menor tiempo siempre os beneficiará a ambos. A ti, como cliente, te supondrá un ahorro, ya que cuando el proceso se alarga sube el presupuesto.

2. Intentar entenderlo demuestra implicación

Y no hay nada que nos guste más que un cliente implicado (en su justa medida). Una persona colaboradora, que muestra interés en lo que hacemos y que se presta a cualquier prueba a la que la queramos someter por el bien de su proyecto. Esa es una actitud ganadora.

3. Fomentas la empatía

Es imposible no sentirse más cerca de alguien que se esfuerza por entenderte, aunque todo le suene a chino. El mero hecho de participar hará que el diseñador ponga todo de su parte por que te quedes con él.

4. Los resultados siempre serán mejores

Al empatizar, al entenderse mutuamente, se crea el ambiente perfecto para el trabajo en equipo. Y es de esta situación de la que se obtienen los mejores diseños. ¿Quieres un buen diseño para tu proyecto? Empatiza con tu diseñador.

5. Te posicionas como un buen cliente

Ese con el que queremos trabajar una y mil veces más, porque estamos cómodos y nos sentimos valorados. Porque realmente creemos que nuestro trabajo ha gustado, y que ha logrado sacar lo mejor del proyecto. Es ese cliente al que nos gusta saludar por la calle, felicitarle la Navidad o invitarlo a una caña. Ese cliente por el que probablemente nos esforcemos un poquito más que con el resto, para seguir dando lo mejor de nosotros mismos.

6. Comprenderás mejor las dificultades

Todo proyecto puede pasar por momentos flojos, baches o crisis (llámalos como quieras), y no es fácil ni admitirlos ni asumirlos por cualquiera de las partes implicadas. Lo mejor en estos momentos es aceptar la realidad y capear el temporal de la mejor forma posible. Son etapas de mucho estrés y agobio que, como mejor se llevan, es con una palmadita en el hombro y un “haz lo que creas oportuno”.

7. Sabrás desde el primer momento lo que tu proyecto necesita

Entender el proceso de diseño y comprender lo que un diseñador tiene que saber para ponerse a trabajar te hará ser mucho más preciso determinando lo que quieres. Enfocarás de un modo más inteligente el nuevo diseño, hablando de objetivos a cumplir y carencias que detectas en el diseño actual.

8. Mejorarás tus briefings

Esto es un hecho. El primer briefing de tu vida será un párrafo conformado por unas 3 o 4 líneas enviadas en un e-mail, eso lo sabes tú y lo sabemos nosotros. Cuanto más te esfuerces por hacerte expresar, por entender a tu diseñador y por aportar soluciones a tu proyecto, mejores briefings harás. Más detallados, específicos, sin divagaciones sobre modas o colores.

9. Mejorarás tu visión sobre el diseño

Dejarás de verlo como algo banal que hay que hacer para no quedarse desfasado para verlo como un empujón que refuerza toda la imagen de marca, que ayuda a reposicionarla o a asentarla en un mercado concreto. Dejarás de verlo como colocar 4 elementos aquí y 2 colores allí, para verlo como la solución funcional a un problema real.

10. ¿Cuál crees tú que es la 10ª razón?

Ayúdame a completar este listado compartiendo en los comentarios lo que tú crees que es un buen motivo para entender a un diseñador. O, si por el contrario, crees que no es labor del cliente entender al diseñador, también puedes dejar tu impresión y así crear un debate (que siempre son divertidos). ¡Te espero!

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5 Propuestas de clientes erróneas y su corrección

Solemos pensar que cuando sabemos qué es lo que necesitamos el trabajo ya está hecho. No contamos con la comunicación del encargo como parte del trabajo. ¿Comunicas claramente lo que piensas?

Pululando por la red en busca de ejemplos reales con los que aclarar conceptos, me he encontrado algunos casos por foros que me sirven perfectamente para ilustrar los problemas o dudas más habituales. He realizado capturas de pantalla de eses planteamientos, por lo que espero que no te sangren los ojos con las faltas de ortografía.

Me gustaría aclarar que ya sé que en determinados foros el espectro de presupuestos que se barajan está muy por debajo del mercado real, pero quiero extrapolarlo y analizarlo como si las siguientes propuestas fuesen e-mails que me llegan a mi correo.